Évelyn «La Negra», maestra y DJ de bachata dominicana

Évelyn La Negra Bachata Tradicional

Maestra & DJ · Salsa · Bachata Dominicana

Sobre Évelyn

No elegí el baile. El baile me eligió a mí. Llegué a Barcelona con una maleta y un sueño, y desde entonces no he parado de mover pistas y corazones por todo el mundo.

Évelyn Viana Lovera

Su historia

De la redacción a la pista — y de la pista al mundo.

Crecí entre redacciones y música. Somos ocho hermanos y siete son músicos: yo fui la única que no tocó un instrumento, así que siempre digo que soy una música frustrada. De ahí me viene la obsesión con la musicalidad.

Periodista venezolana de formación, empecé escribiendo sobre cultura latina en La Vanguardia y dirigiendo la Revista Salseros. Pero el ritmo siempre tiró más fuerte que las palabras.

¿Por qué «La Negra»? No es por el color de mi piel, como piensa todo el mundo. Es porque siempre soñé con tener una escuela de música negra: salsa, bachata, jazz, música africana. El nombre viene de una revista que reunía todas esas ramas, y se me quedó para siempre.

Entré en la cabina hace casi tres décadas, cuando pinchar era territorio de hombres y las mujeres en cabina se contaban con los dedos de una mano. Y fundé en Barcelona el Mundial de Pasos Libres, el primer campeonato del mundo en su especialidad: nació porque las competiciones se estaban llenando de acrobacias y quería rescatar los pasos. Se llama así por Mil Pasos, la discoteca donde yo trabajaba entonces. Hoy vienen a competir bailarines de 34 países.

En 2019 cumplí un sueño: irme a República Dominicana a aprender la bachata en su origen. Volví trastocada — me cambió por completo el concepto que tenía en la cabeza. Por eso no me atreví a formar profesores hasta entonces: para enseñar un género que no es del país de una, hay que hincar los codos.

Radicada en Barcelona desde 1997, hoy soy una referencia en la formación de bachata tradicional dominicana. Enseño desde la raíz: la pisada, la musicalidad y el sabor de su origen — en Barcelona, Ibiza y por todo el mundo.

La vejez no son las canas, ni las arrugas: la vejez es que el mundo avance y tú te vayas quedando atrás.

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