La bachata tradicional, la moderna y la sensual no son tres músicas distintas: son tres formas de interpretar una sola bachata, que es dominicana. La tradicional se baila desde el suelo, con la pisada como protagonista; la moderna añade giros y figuras de pareja; y la sensual prioriza las ondas y el trabajo de cuerpo. Cambia el estilo, no la raíz.
Te lo cuento como me lo preguntan cada semana en clase: «¿tú enseñas bachata tradicional, sensual o moderna?». Mi respuesta siempre descoloca un poco, porque lo que cambia no es la bachata; cambia la forma en que cada persona la interpreta.
Una madre, muchas hijas
Piensa en la música como la madre. La tradicional, la sensual, la moderna, la fusión… todas son hijas de esa misma madre. Si pones a bailar a diez personas la misma canción —un gordo, un alto, uno bajito, uno más contenido y otro más echado hacia delante—, verás diez bachatas distintas. ¿Cuál es la buena? Todas. Porque la base, el patrón rítmico, es el mismo: la música manda.
Por eso me chirría cuando se habla de «una bachata sensual» o «una bachata dominicana» como si fueran músicas diferentes. Musicalmente hay una sola bachata. Lo que hay son intérpretes —y bailarines— que le ponen su acento.
Yo soy una periodista de la bachata
Soy venezolana, me formé como periodista y llegué a España hace más de dos décadas. Cuando decidí enseñar bachata, hice lo que sabía hacer: investigar. No me atreví a formar profesores hasta que fui a República Dominicana a aprenderla desde allí, a estudiar su historia y su cultura.
Me gusta decir que no soy una sabelotodo: soy una recopiladora. Estos historiadores dicen esto, estos músicos dicen lo otro, estos bailarines lo de más allá… y yo te lo pongo todo sobre la mesa para que elijas con criterio. Eso es periodismo, y así entiendo la enseñanza.
El purista que asfixia el género
Entiendo y respeto a quien defiende la raíz —yo la defiendo cada día—. Pero hay una forma de purismo que me preocupa: la del que agarra el género, lo mete en un frasco y lo tapa para que «no se contamine».
¿Sabes qué le pasa a lo que tapas para que no le entre aire? Que se muere. Todo lo que está vivo se transforma: tú no piensas como cuando tenías diez años, ni pensarás igual a los sesenta. La bachata también respira, también cambia. Si hace veinte años la hubiéramos tapado, se habría quedado en los barrios dominicanos y ni tú ni yo la estaríamos bailando hoy.
La clave no es elegir bando. Es conocer la raíz —de dónde viene, cuál es su base— y, desde ahí, permitir que evolucione sin perder su esencia.
Entonces, ¿qué aprendo?
- Si quieres entender la bachata de verdad, empieza por la raíz dominicana: te da oído, base y musicalidad para bailar cualquier estilo después.
- Si vienes de la sensual o la moderna, aprender la raíz no te quita nada: te suma. Dejas de contar pasos y empiezas a sentir la música.
Las etiquetas sirven para vender clases en un congreso, no para dividir a la gente. Debajo de todas ellas late la misma música dominicana. Y esa música es la que de verdad importa.
¿Quieres bailar la bachata desde la raíz? Te espero en las clases presenciales de Barcelona e Ibiza, en las clases online o, si ya enseñas, en el Máster en Bachata Tradicional.