Límites y respeto al bailar: lo que nadie te explica en clase

Límites y respeto al bailar: lo que nadie te explica en clase

Lo que en tu círculo es normal, en otro puede ser una falta de respeto grave. La bachata es un baile cuerpo a cuerpo, y eso obliga a tener criterio: no todo el mundo está para que le toques la cara, aunque lo hayas visto hacer mil veces en un vídeo.

Llevo treinta años en pistas de medio mundo y he visto de todo. Esto es lo que le digo a mis alumnos —y sobre todo a quien lleva—.

Lo que ves en un vídeo no es una instrucción

Es el error más común. Ves a una pareja de profesores haciendo un movimiento precioso —una mano en la cara, una pierna, un contacto cercano— y lo replicas esa noche con una desconocida.

Pero esa pareja es pareja: se conocen, ensayan juntos, tienen confianza. Hay gestos que se hacen en una performance, o con tu pareja, que no puedes hacer según con quién.

Si bailas con alguien a quien no conoces, o cuya pareja está delante, la regla es simple: sé menos invasivo.

El mismo gesto significa cosas distintas según dónde estés

Esto lo aprendí viajando, y a veces por las malas.

  • En Puerto Rico estuve en una clase en la que un señor se levantó y se marchó porque cogí a su señora de una manera que aquí es completamente normal. Para él no lo era.
  • En Taiwán me avisaron antes de entrar: cuidado con enseñar según qué. Lo que en Europa provoca una risa, allí puede meterte en un problema serio.
  • En el Caribe no es tan habitual como aquí que agarres a una mujer de cierta forma, aunque parezca lo contrario desde fuera.

Así que si viajas a enseñar o a bailar: infórmate antes. No vas a una piscina en gabardina ni al Polo Norte en bañador.

Cuando alguien de fuera entra en la pista

Me pasó en el crucero. Teníamos el grupo de baile y coincidió con un grupo de solteros que no venía del mundo del baile. Vieron a los bailarines en la pista y su lectura fue: «aquí todo el mundo se toca».

Tuve que intervenir, porque lo que para nosotros es un lenguaje conocido, para alguien ajeno parecía otra cosa. Cuando entra gente de fuera se ven más esos abusos, y conviene tener cuidado con la señal que estamos dando.

Lo que debe saber quien lleva

Cuatro cosas, sin rodeos:

  1. No tienes que hacer algo todo el rato. A veces lo más bonito es la nada. Deja espacio.
  2. Mira con quién bailas. No todas las personas quieren el mismo nivel de cercanía, y tienes que saber leerlo.
  3. Si su pareja está delante, baja un punto. Siempre.
  4. Si dudas, no lo hagas. Es así de fácil.

Y a quien sigue

He escuchado a muchas bailarinas contarme cosas incómodas. Poco a poco se habla más, y eso está bien.

Tienes derecho a decir que no, a apartarte, a terminar un baile a la mitad. Un baile no es un contrato. Y si alguien no respeta eso, el problema es suyo, no tuyo.

El ambiente es sano, pero no perfecto

Quiero ser justa: en Europa, que es donde me muevo, el ambiente de la bachata es bueno. Hay muchísima educación sobre hasta dónde llega la sensualidad y hasta dónde puede llegar una mano.

Pero ningún ambiente es perfecto, y estas conversaciones hay que tenerlas. Bailar cerca no significa bailar sin límites.


Estos criterios los trabajo también en clase, porque enseñar a bailar es enseñar a relacionarse. Te espero en las clases presenciales o en el curso online.