Por qué el reggaetón, la kizomba y la bachata suenan a lo mismo

Por qué el reggaetón, la kizomba y la bachata suenan a lo mismo

Cuando escuchas un reggaetón y sientes que ese ritmo ya lo conocías, no te lo estás inventando: esa célula rítmica lleva más de un siglo viajando por el Caribe. Y es la misma familia de la que salen la kizomba y, en buena parte, la bachata.

Yo soy venezolana, así que en esto soy neutral. Pero hay que decirlo: muchas cosas vienen de Cuba.

El ritmo que no se va

El patrón que hoy identificas como reggaetón no nació con el reggaetón. Es un pariente del ritmo de tango-habanera, una célula rítmica antigua que llegó a Europa por los puertos —Cádiz entre ellos— y acabó hasta en las óperas.

Por eso el reggaetón no se ha ido y no se va a ir: no es nuevo. Es un viejo conocido que el oído reconoce sin esfuerzo, porque lleva generaciones circulando.

Cuando algo entra tan fácil al oído, casi siempre es porque ya estaba ahí.

La kizomba y los cubanos en Angola

Otro ejemplo que sorprende a todo el mundo: en mucha kizomba se oye una clave cubana. ¿Cómo llegó allí? Con los cubanos que fueron a Angola.

La música viaja con la gente. Siempre.

Por qué la bachata es prima de todo esto

La bachata nació del bolero y del son, con influencia del merengue y de las rancheras mexicanas. Es decir: nació ya fusionada.

Y tiene sentido, porque las Antillas Mayores —Cuba, Puerto Rico, República Dominicana— son islas pequeñas y cercanas, con la misma gente, las mismas migraciones y las mismas raíces africanas e indígenas. Se comunican. No podían no parecerse.

Por eso digo siempre que la bachata nació predispuesta a la fusión. Un ritmo que ya es mezcla lleva la mezcla en el ADN.

Y ahora: bachata con dembow

Lo que está pasando hoy es exactamente lo mismo, en tiempo real.

Los dominicanos tienen una tendencia natural a acelerar todo: el merengue típico va acelerado, sus salsas van aceleradas, sus bachatas también. Así que cuando llegó el dembow, la unión fue casi inevitable. Escucha a Chimbala o a El Alfa y ahí está otra vez esa clave.

Y en la bachata pasa igual: los jóvenes en República Dominicana la mezclan con dembow, los haitianos con gagá, y cada quien le mete lo suyo. No es lo mismo la bachata de calle que la bachata de Batey.

Lo que esto significa para ti como bailarín

Dos cosas.

Primera: si entiendes de dónde viene un ritmo, lo bailas mejor. Deja de ser una secuencia de pasos y pasa a ser un idioma con historia.

Segunda —y esta es mi opinión—: si vas a fusionar, estudia bien los ritmos que vas a mezclar. ¿Quieres meter sensual? Aprende con alguien que tenga buena técnica. ¿Quieres tradicional? Estúdiala. Y luego, con esa base, haz tus inventos: mezcla con hip hop, con clásico, con lo que quieras.

Lo que no funciona es fusionar desde el desconocimiento.

La música manda

Todo esto es un recordatorio de algo simple: la música viaja, se mezcla y sobrevive. Lo que se queda quieto se muere.

Conocer la raíz no es para defenderla con un palo. Es para bailar con criterio.


Si quieres entender la bachata desde su origen, empieza por la guía de la bachata dominicana y por su historia.